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BIBLIOTEC@ VIRTUART


Mina y Lucy son amigas desde que eran pequeñas y lo siguen siendo cuando ambas tienen alrededor de veinte años, a pesar de que Lucy pertenece a una familia "rica y privilegiada" y Mina es una pobre maestra prometida a un simple pasante que trabaja en una firma de abogados. Tiene novio, eso sí, a diferencia de la hermosa, pelirroja, adorada Lucy, que tiene muchos adoradores "pero ni una sola propuesta de matrimonio" y se considera con veinte años "una vieja bruja". Si bien Mina es amada por Jonathan, Lucy es "adorada" por hombres que revolotean a su alrededor -¿cómo vampiros?, ¿cómo lobos?-, en su entorno, y ella misma va de un hombre a otro, como observa entre el pasmo y la admiración su amiga Mina.

Y es que Lucy "sabe lo que los hombres desean". Incluso se permite un gag -Lucy o Coppola, ambos- que bien podía haber sido de Salieri o haberlo éste plagiado en su versión de "DRACULA": En la fiesta donde recibe a tantos adoradores, se acerca a uno de ellos, un tejano, y tomándole por debajo de la cintura le dice: "Déjame tocarla. Es tan grande", refiriéndose, tras el equivoco inicial de Mina y de quien ve el filme, a un espadín que lleva el hombre a la altura de la cintura aproximadamente. Incluso hace caer a los hombres a sus pies: El doctor Jack Seward, un acto fallido en todo un psiquiatra. Y, en definitiva, tiene donde elegir, cuanto menos entre tres, ese número mágico, amoroso, que aparece tanto en los filmes de Drácula(s): las tres vampiras que seducen/mordisquean a Harker, los triángulos que forma Drácula con esposa y prometidos...

Con todos los hombres a su disposición, Lucy no sabe a quién elegir, precisamente porque sabe lo que los hombres desean y se permite esa duda en la elección.

Es el supuesto saber del deseo. Ese deseo que es el deseo del otro/a. Desear al otro/a; lo que el otro/a desea.

Ya Lucy había recriminado a Mina cuando la ve escribiendo a máquina para su prometido. "Te obliga a utilizar esa ridícula máquina cuando podría estar obligándote a realizar actos inenarrables de desesperada pasión sobre el suelo del salón", le dice Lucy.

Mina, desde luego, tiene las manos ocupadas en la máquina de escribir, por lo que, como sugiere Lucy, no puede emplearlas en otros "actos".

"Inenarrables", estos actos. Que no pueden narrarse, verbalmente; según Lucy, quien no es precisamente una intelectual, una narradora o escritora, como sí lo es Mina -que al menos escribe un Diario, que es maestra-, aunque Lucy se permite verbalizar y actuar gags como el de la espada. Inenarrables, pero que están representados de forma gráfica, plástica, en el libro "Arabian Nigths" de Richard F. Burton. Un libro que casualmente -como la Mina de "Nosferatu" descubre el de los vampiros-, Mina encuentra entre los papeles. Un libro cuyas imágenes descubre horrorizada, escandalizada, extrañada y que comenta, debido a su curiosidad intelectual, con su amiga/otra mujer Lucy: "¿Realmente un hombre y una mujer pueden hacer esto?", refiriéndose a la ilustración de la copulación en la postura more ferarum. Conocemos la respuesta de Lucy, que lo ha hecho... en sueños. Pero Mina, ella sí, tiene algo más que decir: "El matrimonio es más que los placeres carnales". ¡Y tanto!, debe de pensar Lucy, sobre todo con el marido. La propia historia posterior de la misma Mina nos lo mostrará.

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